El coste de un hijo se mide en unidades de consumo, no en facturas
Publicado el 15/6/2026 · 12 min de lectura · Calculadoras financieras
Camille Laurent — Redactora de Finanzas en OneKitly
Fiscalidad · Finanzas personales
Verificado con 6 fuentes
En España no existe una serie oficial equivalente al informe estadounidense sobre el gasto en hijos. Lo que existe, y es más sólido, es la escala de equivalencia de la OCDE modificada, que el INE y Eurostat usan para calcular la renta por unidad de consumo: la primera persona pesa 1 unidad, cada persona adicional de 14 años o más pesa 0,5 y cada menor de 14 años pesa 0,3. Esa escala responde a una pregunta concreta, y es la correcta: ¿qué renta hace falta para mantener el mismo nivel de vida cuando cambia la composición del hogar? Toma una pareja sin hijos con 4 000 € netos al mes. Son 1,5 unidades, así que su nivel de vida es de 2 666,67 € por unidad. Un primer hijo menor de 14 años lleva el hogar a 1,8 unidades; para conservar el mismo nivel harían falta 2 666,67 × 1,8 = 4 800 €. El hijo cuesta por tanto 800 € al mes: no porque alguien mande una factura de 800 €, sino porque ese es el suplemento de renta que dejaría al hogar igual que antes. Un segundo hijo menor de 14 años añade otras 0,3 unidades y otros 800 €. Y cuando el primero cumple 14, su peso pasa de 0,3 a 0,5 y su coste mensual salta de 800 € a 1 333,33 €. En dieciocho años, un hijo único en ese hogar representa 198 400 € de renta adicional necesaria.
La escala de equivalencia de la OCDE modificada asigna 0,3 unidades a un menor de 14 años. Sobre una pareja con 4 000 € netos hacen falta 4 800 € para mantener el mismo nivel de vida: el hijo cuesta 800 € al mes, y 1 333 € desde los 14.
Por qué una escala, y no una suma de facturas
Una suma de facturas no puede responder a la pregunta, por una razón simple: el mayor gasto que causa un hijo no lleva su nombre en ninguna factura. La vivienda es el ejemplo típico. Una familia que pasa de un piso de dos habitaciones a uno de tres paga más alquiler, pero el recibo no viene desglosado por ocupante; una familia que ya tenía una habitación libre no paga nada más aunque el hijo la ocupe. La calefacción, el agua, el coche y el seguro del hogar están en el mismo caso. Por eso la estadística pública usa una escala de equivalencia: en vez de intentar repartir lo irrepartible, mide cuánta renta hay que añadir para que el nivel de vida no cambie.
La escala de la OCDE modificada es deliberadamente sencilla: 1 para el primer adulto, 0,5 para cada persona adicional de 14 años o más, 0,3 por cada menor de 14. Codifica dos ideas. La primera es el reparto de costes fijos: dos personas no gastan el doble que una sola, de ahí el 0,5 y no el 1. La segunda es que un menor consume menos que un adulto hasta la adolescencia, de ahí el 0,3 hasta los 14. El umbral de 14 años no es una observación fina: es una convención armonizada, elegida para que las estadísticas sean comparables entre países. Como toda convención, es falsa para tu caso concreto y útil para comparar.
Las economías de escala: lo que la escala ve y lo que se le escapa
La escala ve una parte de las economías de escala y se le escapa otra, y conviene saber cuál. Las ve entre adultos: el segundo adulto pesa 0,5 y no 1, lo que codifica exactamente el reparto de la vivienda, la calefacción y los electrodomésticos. No las ve entre hijos: cada menor de 14 suma 0,3, sea el primero o el tercero. En la realidad el tercer hijo cuesta menos que el primero: ropa heredada, habitación compartida, carrito ya comprado. Los datos estadounidenses cuantifican ese hueco: un hijo único cuesta un 27 % más que un hijo de una pareja de hermanos, y cada hijo de una familia de tres o más cuesta un 24 % menos.
De ahí una regla de lectura. Usa la escala para lo que hace bien: dimensionar un presupuesto, comparar tu hogar con otro de composición distinta, saber cuánto baja tu nivel de vida al llegar un hijo. En nuestro ejemplo, una pareja con 4 000 € netos ve su nivel de vida pasar de 2 666,67 € a 2 222,22 € por unidad de consumo con el primer hijo, una caída del 16,7 % con la misma renta. Es una cifra exacta y comprobable, y es la que sirve para decidir si hay que ajustar gastos, vivienda o jornada.
El coste que no aparece en ninguna tabla
El informe estadounidense lo dice él mismo: no incluye los ingresos que deja de percibir el progenitor que reduce o interrumpe su actividad, y se detiene a los 17 años, así que excluye los estudios superiores. La escala de equivalencia tiene el mismo límite por otra razón: mide la renta necesaria a nivel de vida constante, no lo que costó obtener esa renta. Y tres años fuera del mercado laboral a 30 000 € al año son 90 000 € de retribución bruta perdida, sin contar las bases de cotización no ingresadas y la progresión salarial que no ocurrió. Suele ser la partida mayor de todas, y no figura en ningún sitio.
Hay una segunda omisión en sentido contrario: las transferencias públicas. Las prestaciones por hijo a cargo, las deducciones autonómicas, la deducción por maternidad y las ayudas a la escolarización reducen el coste neto, a veces mucho, y ninguna aparece en una escala de equivalencia, que razona sobre la renta disponible del hogar. El cálculo personal honesto tiene por tanto tres pasos: partir del suplemento de renta que indica la escala, restar las prestaciones realmente cobradas y sumar el lucro cesante profesional y los estudios superiores. El resultado no se parecerá a ningún titular, y eso es buena señal.
Usar una cifra oficial sin hacerle decir de más
La estadística pública española no publica un «coste del hijo» total, y es deliberado: la respuesta depende demasiado del nivel de vida del hogar para ser única. Lo que publica son unidades de consumo y rentas por unidad, que permiten a cada uno calcular su propia respuesta. Úsalas así: mide tu nivel de vida actual dividiendo la renta disponible entre tus unidades de consumo, recalcúlalo con el hijo y compara. El resultado es propio de tu hogar, que es exactamente lo que necesitas, y es reproducible, cosa que ninguna cifra nacional puede ser.
La calculadora de esta página parte de la tabla estadounidense de 2015, la reexpresa en dinero de hoy con el índice de precios y aplica las economías de escala medidas por la fuente. Es un modelo estadounidense, y lo dice en pantalla; su valor para un lector español está en la estructura —el peso de la vivienda, la forma del perfil por edad, el efecto del número de hijos— más que en el nivel. Para el nivel, la escala de equivalencia aplicada a tu propia renta da una respuesta mejor y comprobable en tres multiplicaciones.
| La pregunta | Quién la responde, y cómo | Para qué sirve la respuesta |
|---|---|---|
| ¿Cuánto gasta de más el hogar en realidad? | Encuestas de gasto, repartidas por partida. La serie del USDA lo hacía así: la vivienda por el coste de un dormitorio adicional, la alimentación y la ropa por persona, la guardería y la educación de forma directa. La última edición cubre 2015 y no hay otra posterior | Entender adónde va el dinero y cómo cambia la estructura con la edad. Inútil como previsión personal, porque la media de guardería mezcla familias que no pagan nada con familias que pagan mucho |
| ¿Qué renta mantiene el mismo nivel de vida? | La escala de equivalencia de la OCDE modificada que usan Eurostat y los institutos estadísticos nacionales: 1 para el primer adulto, 0,5 por cada persona adicional de 14 años o más, 0,3 por cada menor de 14 | Hacer presupuestos y comparar hogares de distinto tamaño. Es proporcional a la renta por construcción, así que dice que un hijo cuesta más en un hogar rico: no es un defecto, porque la pregunta es sobre nivel de vida |
| ¿Cuál es el mínimo legal que debe un progenitor? | En Alemania lo dice un reglamento: la Mindestunterhaltsverordnung fija la manutención mínima de un menor conforme al § 1612a BGB en 486, 558 y 653 € al mes para los tres tramos de edad desde el 1 de enero de 2026, antes de imputar la prestación por hijo | La ejecución y las resoluciones judiciales. Sumados a dieciocho años, esos tres tramos dan 122 184 €, alrededor del 62 % de lo que la escala de equivalencia asigna a un hijo en un hogar de 4 000 € netos: relación coherente, porque un mínimo es un suelo y no una descripción |
| ¿A qué renunció la familia? | Nadie, en ninguna de estas tablas. Los ingresos que el progenitor deja de percibir están excluidos por diseño del informe estadounidense y ausentes de la escala de equivalencia, porque ambos miden gasto o renta y no coste de oportunidad | Nada todavía, y por eso hay que añadirlo a mano. Tres años fuera del mercado laboral a 30 000 € al año son 90 000 € de retribución bruta, más los derechos de jubilación que esos años habrían generado y la progresión salarial que no ocurrió |
Preguntas frecuentes
- ¿Hay una cifra oficial española del coste de un hijo?
- No, no en esa forma. El INE no publica un «coste total de un hijo», y es una decisión metodológica defendible: la respuesta depende del nivel de vida del hogar, así que una cifra única sería falsa para casi todos. Lo que sí publica, y es más útil, son las unidades de consumo de la escala OCDE modificada —1 para el primer adulto, 0,5 por persona de 14 años o más, 0,3 por menor de 14— que permiten calcular tu respuesta en tres multiplicaciones. Sobre una pareja con 4 000 € netos, un primer hijo menor de 14 cuesta 800 € al mes en el sentido de la renta necesaria para mantener el mismo nivel de vida.
- ¿Por qué un hijo cuesta más en un hogar con más renta?
- Porque las dos medidas hablan de un nivel de vida y no de una cesta fija. La escala de equivalencia es explícitamente multiplicativa: aplica un coeficiente a tu propia renta, así que un hijo que cuesta 800 € al mes en un hogar de 4 000 € cuesta 1 600 en uno de 8 000. Los datos estadounidenses dicen lo mismo de forma menos visible: el grupo de renta alta gasta 372 210 dólares de 2015 por hijo frente a 174 690 el de renta baja, 2,13 veces más, porque se le atribuye parte de una vivienda más cara y de una cesta de la compra mayor. Si tu pregunta es «cuánto necesita como mínimo un hijo», ninguna de las dos responde: hay que mirar un baremo de mínimo vital.
- ¿Sale más barato un segundo o un tercer hijo?
- Bastante, aunque la escala de equivalencia no lo capta y los datos estadounidenses sí. En la escala OCDE modificada cada menor de 14 suma 0,3 unidades, sea el primero o el tercero: sobre una pareja con 4 000 €, el segundo hijo sigue costando 800 € al mes. Los datos estadounidenses miden la diferencia real: un hijo único cuesta un 27 % más que un hijo de dos hermanos, y cada hijo de una familia de tres o más cuesta un 24 % menos. Dicho de otro modo, la escala es prudente con las familias numerosas. Lo que se comparte es la habitación, el coche, la lavadora, la ropa y el tiempo de los padres; lo que no se comparte es la comida y la plaza de guardería.
- ¿Salen más caros los primeros años o la adolescencia?
- Los totales están más cerca de lo que sugiere la intuición, y lo que cambia es la composición. En los datos estadounidenses, en dólares de 2015, el coste anual de un menor de 0 a 2 años es de 12 680 y el de un adolescente de 15 a 17 de 13 900: una subida de menos del 10 % en diecisiete años. La guardería y la educación dominan los primeros años y luego desaparecen; la comida y el transporte suben para sustituirlas. La escala de equivalencia dice lo contrario, y conviene saber por qué: pasa el peso de 0,3 a 0,5 a los 14 años, así que hace la adolescencia un 67 % más cara. Ambas tienen razón sobre preguntas distintas.
- ¿Qué relación tiene con una pensión de alimentos?
- Es la entrada del cálculo, no la salida. Una pensión de alimentos no se deduce de un coste medio: se deduce del coste, luego del reparto entre los dos progenitores en proporción a sus recursos, y luego del ajuste por el tiempo de convivencia. El modelo estadounidense de participación en los ingresos procede así, y la práctica judicial española llega al mismo sitio por la vía de los artículos 142 y siguientes del Código Civil. Tomar el coste de un hijo y llamarlo «la pensión» se salta dos de los tres pasos.
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Este artículo es explicativo. Muestra cómo funciona un cálculo y qué cambia el resultado; no es asesoramiento financiero, fiscal, jurídico ni de inversión, no sabe nada de tus ingresos, tu sentencia, tu familia ni tu vida laboral, y no puede decirte qué firmar ni qué reclamar. Las reglas de concesión de crédito, los baremos de pensiones, las tasas académicas, los límites de aportación y las fórmulas de jubilación difieren por país y se revisan casi todos los años, así que cada regla descrita abajo debe comprobarse en el texto vigente antes de confiar en ella. Cada importe es una hipótesis declarada, no una previsión ni un presupuesto. Mete tus propias cifras en la calculadora y consulta a un profesional regulado antes de comprometer dinero o aceptar un acuerdo.
Fuentes
- United States Department of Agriculture — Lino, Kuczynski, Rodriguez and Schap, Expenditures on Children by Families, 2015, Miscellaneous Publication No. 1528-2015 (released 2017) — the last edition of a discontinued series
- U.S. Bureau of Labor Statistics — Consumer Price Index for All Urban Consumers (CPI-U), annual averages — 237.017 for 2015 and 321.943 for 2025, used here to restate the 2015 figures
- Eurostat — Glossary: Equivalised disposable income — the OECD-modified equivalence scale (1 / 0.5 / 0.3)
- Insee — Définition — unité de consommation et échelle d'équivalence OCDE modifiée
- Bundesministerium der Justiz — Gesetze im Internet — § 1 Mindestunterhaltsverordnung — 486, 558 und 653 Euro ab 1. Januar 2026; § 1612a BGB — Mindestunterhalt minderjähriger Kinder
- Bundesministerium der Justiz — Gesetze im Internet — § 66 EStG — Höhe des Kindergeldes
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