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La regla del 4 % es el resultado de un solo país y de un solo siglo

Publicado el 5/9/2025 · 13 min de lectura · Calculadoras financieras

Camille Laurent

Camille LaurentRedactora de Finanzas en OneKitly

Fiscalidad · Finanzas personales

Verificado con 5 fuentes

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En resumen

La regla del 4 % no es una ley de las finanzas: es el resultado de portada de dos trabajos concretos sobre un solo mercado. William Bengen, en el Journal of Financial Planning de octubre de 1994, tomó acciones estadounidenses y bonos del Estado estadounidenses a medio plazo, pasó cada año de inicio de jubilación desde 1926 por una ventana de 30 años, retiró un porcentaje fijo del capital inicial el primer año y después esa misma suma indexada a la inflación, reequilibró cada año y preguntó qué tasa inicial habría sobrevivido a la peor ventana del registro. El estudio Trinity de 1998, de Cooley, Hubbard y Walz, repitió el ejercicio con el S&P 500 y bonos corporativos de alta calidad a largo plazo, sobre horizontes de 15, 20, 25 y 30 años, y publicó tablas de tasas de éxito en lugar de una sola cifra. Cada una de esas decisiones influye. La aritmética que sigue es sencilla: el capital necesario vale gasto ÷ w, así que el múltiplo vale 1 ÷ w — 25 veces el gasto al 4 %, 33,3 veces al 3 %, 40 veces al 2,5 %. Lo que la aritmética no puede decirte es si el 4 % se traslada a una jubilación más larga, a otro país o a otro siglo. La secuencia de rentabilidades, el horizonte y la historia de los mercados mueven la respuesta honesta.

La regla es el resultado de un retrotest concreto sobre datos estadounidenses. Su inverso, 1 ÷ w, da el múltiplo: 25× al 4 %, 33,3× al 3 %. Y dos trayectorias con la misma media geométrica, 4,7676 %, acaban una en cero y otra en 2 031 661 €.

Nombra el estudio y luego lee qué probó realmente

El artículo de Bengen de 1994 plantea un protocolo, no una promesa. La cartera: acciones estadounidenses más bonos del Estado estadounidenses a medio plazo, reequilibrada una vez al año, con la parte de renta variable entre el 50 y el 75 %. Los datos empiezan en 1926. Cada jubilado hipotético empezaba en un año natural distinto y vivía después lo que el mercado hiciera durante 30 años. La retirada se fijaba como porcentaje del capital el primer día y nunca se recalculaba: desde el segundo año, el jubilado tomaba la misma suma real, subida solo por la inflación. Bengen publicó después la tasa inicial más alta que habría sobrevivido a todos los años de inicio, incluido el peor — un suelo, no una media.

El estudio Trinity, cuatro años después, es otro objeto. Cooley, Hubbard y Walz usaron el S&P 500 y bonos corporativos de alta calidad a largo plazo, probaron horizontes de 15, 20, 25 y 30 años y tasas de retirada desde el 3 % hacia arriba, con retiradas indexadas y sin indexar, y publicaron rejillas de tasas de éxito por asignación y horizonte. Una tasa de éxito en esa rejilla es la proporción de ventanas históricas en las que el dinero duró todo el periodo. Es una frecuencia en el pasado de un país, no una probabilidad de tu futuro — y los dos estudios ni siquiera usan los mismos bonos. Cuando alguien cite una tasa de éxito de la regla, pregunta qué tabla, qué asignación y qué horizonte.

La inversión que se busca de verdad: el múltiplo vale 1 ÷ w

Si retiras una fracción w del capital el primer año y necesitas S para vivir, entonces S = w × P, así que P = S ÷ w y el múltiplo de gasto que debes acumular vale 1 ÷ w. Con w = 4 % son 25×; al 3,5 %, 28,6×; al 3 %, 33,3×; al 2,5 %, 40×. Quien gasta 30 000 € al año necesita por tanto 750 000 € al 4 % y 1 000 000 € al 3 % — un cuarto de millón más, con el mismo tren de vida, por un punto de prudencia. Fíjate en la forma de la curva: el múltiplo sube mucho más deprisa de lo que baja la tasa, porque 1 ÷ w es una hipérbola, no una recta.

Hay una segunda lectura de 1 ÷ w que vuelve legible todo el debate. Si la cartera rindiera exactamente cero después de la inflación, el capital duraría exactamente 1 ÷ w años: 25 años al 4 %, 33,3 al 3 %, 40 al 2,5 %. El múltiplo es, pues, el número de años cubiertos antes de cualquier crecimiento real, y la tasa de retirada es una apuesta a que el mercado cubra la diferencia entre esa cifra y la duración de tu vida. Dicho así, una regla del 4 % afirma que las rentabilidades reales estirarán 25 años de gasto hasta 30 o más — justo lo que el retrotest ponía a prueba, en un mercado y en un tramo de historia.

La demostración: la misma media, resultados opuestos

Toma treinta rentabilidades reales anuales: cinco años al −10 % y veinticinco al +8 %. Su media aritmética vale 5,0000 % y, como las dos trayectorias de abajo usan exactamente los mismos treinta números, su media geométrica también es idéntica: (0,90^5 × 1,08^25)^(1/30) − 1 = 4,7676 %. Nada del mercado difiere entre las dos simulaciones. Solo cambia el orden. Parte de 1 000 000 €, retira 40 000 € al principio de cada año — la regla del 4 %, en términos reales, así que la retirada nunca cambia — y deja que el resto gane la rentabilidad de ese año.

La trayectoria A pone los cinco años malos al principio. El capital cae a 443 066 € tras cinco años y, a partir de ahí, el 8 % que gana no alcanza nunca a una retirada que se ha vuelto el 9 % de lo que queda; se erosiona y se agota en el año 28, tres años antes de tiempo. La trayectoria B pone esos mismos cinco años malos al final. Llega a 3 690 299 € en el año 25, encaja las cinco caídas idénticas y aun así termina en 2 031 661 €. La misma media, la misma volatilidad, la misma retirada — uno se arruina, el otro deja dos millones. Busca la mayor retirada fija que cada trayectoria habría soportado los 30 años completos y la divergencia es igual de tajante: 38 811 € en A, 80 385 € en B. La tasa segura no es una propiedad del mercado. Es una propiedad del mercado y de tu fecha de nacimiento juntos.

Cada supuesto del retrotest influye en el resultado

Treinta años no son una jubilación a los 45. Son más o menos el horizonte de quien para a los 65, y la tasa sostenible baja cuando el horizonte se alarga, aunque solo sea porque el suelo 1 ÷ w se agota: 25 años de gasto cubierto tienen que estirarse a 40 o 45 en vez de a 30, y cada año extra es otro año de retiradas soportadas haga lo que haga el mercado. Bengen probó 30 años; la rejilla Trinity también se detiene en 30. Citar el 4 % para una jubilación de 45 años es extrapolar más allá de los datos, y las fuentes honestas lo dicen en lugar de poner una cifra propia.

La retirada real fija es el otro supuesto que conviene nombrar, porque nadie lo cumple. La regla tal como se probó exige tomar la misma suma, ajustada por inflación, después de una caída del 40 % igual que después de una subida del 40 %, mecánicamente, durante tres décadas. Los jubilados reales recortan el gasto discrecional en los años malos, se saltan la actualización, vuelven a un trabajo a tiempo parcial, o gastan más a los sesenta que a los ochenta. Cada uno de esos comportamientos cambia la aritmética — normalmente a favor del jubilado, porque la flexibilidad es justo lo que impide que la trayectoria A venda dentro de su propia caída. También conviene decir cómo se definía el éxito: una trayectoria que acababa con unos miles contaba exactamente igual que otra que acababa con millones.

Un solo país, un solo siglo

Los dos estudios se apoyan en datos estadounidenses a partir de 1926. Importa, porque el mercado bursátil estadounidense del siglo veinte no es una muestra neutra. Dimson, Marsh y Staunton han reunido series de rentabilidad de largo plazo para más de veinte mercados desde 1900, publicadas cada año en el Global Investment Returns Yearbook, y su hallazgo central es justamente ese: los resultados divergen enormemente entre países, y Estados Unidos figura entre los más fuertes y no en el medio. Varios mercados de ese conjunto fueron cerrados, expropiados o borrados en algún momento del siglo, así que los países sobre los que un estudio ingenuo puede siquiera recoger datos son ya los supervivientes.

La consecuencia honesta tiene dos mitades, y conviene decir las dos. Primero, la dirección: un mercado con una rentabilidad real de largo plazo inferior a la del retrotest produce una tasa de retirada sostenible más baja, con la misma cartera y el mismo horizonte, porque la retirada se financia con menos crecimiento — eso se deduce de la aritmética y no exige datos nuevos. Segundo, la magnitud: aquí no vamos a poner cifra a la tasa segura de Francia, Alemania, España, Portugal o Italia, porque hacerlo bien exige repetir el mismo ejercicio de ventanas móviles sobre la serie larga propia de cada país, y esa serie no se reproduce en este artículo. Quien te cite una tasa segura nacional debería poder nombrar el conjunto de datos, la divisa, el índice de inflación y la longitud de la ventana. Si no puede, te está citando la cifra estadounidense con otra bandera encima.

Usar la cifra sin creérsela

La división sobrevive a todo lo anterior. Gasto ÷ w sigue dando el capital, y 1 ÷ w sigue dando el múltiplo, sea cual sea la w que consideres defendible. Trata w como la entrada incierta y lee un intervalo en vez de un punto: con 30 000 € de gasto, la respuesta honesta está entre 750 000 € y 1 200 000 €, y conocer esa banda es más útil que una falsa precisión en 25×. Todo lo que reduzca el gasto que la cartera debe cubrir — una pensión pública, un plan de empleo, una vivienda pagada — reduce el capital exigido en el mismo múltiplo, y suele ser la mayor palanca disponible.

La segunda palanca es la que deja al descubierto la trayectoria A. Una retirada que se ajusta a la baja tras un año malo, o un colchón de liquidez de uno o dos años que evita vender en la caída, ataca directamente el riesgo de secuencia — el que la tasa de portada no sabe poner en precio. Ninguna de las dos es una recomendación para tu situación, y ninguna convierte un retrotest en una previsión. Si los reguladores europeos exigen la advertencia sobre rentabilidades pasadas, es por esto: una regla extraída de la historia describe lo que ocurrió una vez, en un sitio, y no dice nada de lo que te ocurrirá a ti.

Las mismas 30 rentabilidades anuales en dos órdenes: cinco años al −10 % y veinticinco al +8 %, un capital de 1 000 000 €, 40 000 € retirados al principio de cada año. Media aritmética idéntica (5,0000 %) y media geométrica idéntica (4,7676 %).
Fin de añoTrayectoria A — los cinco años malos primeroTrayectoria B — los mismos cinco años al final
5443 066 €1 215 891 €
10397 573 €1 533 105 €
15330 728 €1 999 198 €
20232 510 €2 684 040 €
2588 197 €3 690 299 €
280 € — agotado2 592 668 €
300 € — tres años de menos2 031 661 €

Ejemplo calculado con nuestra herramienta

Calculadora FIRE (independencia financiera)

Datos

Edad actual
60
Ingreso anual (neto)
93.500,00 €
Gastos mensuales
6000,00 €
Ahorros actuales
120.000,00 €
Rendimiento esperado (%)
14
Tasa de retiro segura (%)
4,4

Resultado

Número FIRE
1.636.363,64 €
Ahorro anual
21.500,00 €
Años hasta FIRE
14,336
Edad al FIRE
74,336

Estas cifras las produce la calculadora de abajo, no se escriben a mano — se recalculan cada vez que la herramienta cambia.

Rehacerlo con tus cifras

Preguntas frecuentes

¿La regla del 4 % es una probabilidad de que mi dinero dure?
No. Bengen publicó un peor caso: la tasa inicial más alta que sobrevivió a todas las ventanas de 30 años del registro estadounidense desde 1926. Trinity publicó frecuencias: la proporción de ventanas históricas en las que cada tasa y cada asignación duraron todo el periodo. Una frecuencia en el pasado de un país no es una probabilidad sobre tu futuro, porque tu jubilación es una sola extracción de una distribución que nadie ha observado. Tómalos como descripciones de lo que pasó, no como previsiones.
Las dos trayectorias tienen la misma rentabilidad media. ¿Por qué acaban tan distintas?
Porque una retirada se toma en euros, no en porcentaje. Cuando el capital ha caído a 443 066 €, los 40 000 € fijos son el 9 % de él, y las participaciones vendidas a ese precio ya no están cuando llega la recuperación. Cuando la misma caída golpea un capital de 3 690 299 €, esos mismos 40 000 € apenas son el 1 %. Las medias son indiferentes al orden; una cartera de la que se retira, no. Por eso dos personas con el mismo fondo y la misma regla pueden jubilarse con cinco años de diferencia y obtener resultados opuestos.
¿Qué tasa debería usar quien se jubila a los 45?
Ninguno de los dos estudios lo responde, y este artículo no va a inventar una cifra. Lo que sí dice la aritmética: el suelo 1 ÷ w significa que el 4 % cubre 25 años de gasto antes de cualquier crecimiento real, así que un horizonte de 45 o 50 años se apoya mucho más en las rentabilidades que uno de 30, y la tasa sostenible tiene que ser más baja. Cuánto más baja depende del mercado, de la mezcla de activos y de la flexibilidad del gasto — justo donde una calculadora se detiene y empieza el asesoramiento regulado.
¿La regla se traslada a una cartera no estadounidense?
No automáticamente. La dirección es clara por la aritmética — una rentabilidad real de largo plazo menor soporta una retirada menor — y Dimson, Marsh y Staunton documentan lo mucho que divergen los resultados de largo plazo entre mercados desde 1900, con Estados Unidos entre los más fuertes. La magnitud es otra cosa: una cifra nacional defendible exige repetir la prueba de ventanas móviles sobre las series de rentabilidad e inflación propias del país, en su moneda. Este artículo no lo hace, así que no cita ninguna.
Si el riesgo de secuencia es el peligro real, ¿qué lo reduce de verdad?
Todo lo que te evite vender en la caída. En el modelo anterior, la trayectoria A muere porque una retirada fija sigue sacando el 9 % de un capital que encoge; una retirada que se ajuste a la baja, o una reserva de liquidez que cubra uno o dos años de gasto, rompe ese bucle. Unas comisiones más bajas también ayudan, porque se descuentan de entrada exactamente como una retirada. Nada de esto es una recomendación para tu situación y nada elimina el riesgo — cambia cómo se propaga una primera década mala.

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Fuentes

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